JOHN LOCKE   Leave a comment

El filósofo inglés John Locke (1632-1704) elabora una teoría política opuesta al Absolutismo de Hobbes. Locke es el gran teórico del liberalismo político.

Para Locke, los seres humanos, en el estado de naturaleza, gozan de ciertos derechos naturales: el derecho a la vida, la libertad, la igualdad y la propiedad (fundamentado en el trabajo). En efecto, existe una “ley natural” que impone el respeto mutuo entre los seres humanos (frente a la idea de Hobbes de una permanente “guerra de todos contra todos”). Sin embargo, la existencia de individuos que atentan contra tales derechos naturales, violando con ello la absoluta libertad del ser humano, provoca que tales bienes no estén a salvo y su disfrute sea incierto. Ello obliga a establecer un Contrato Social que garantice su cumplimiento. En esta decisión se encuentra el origen de la sociedad.

El Contrato supone ceder algunos derechos (pero no todos, en contra del Absolutismo de Hobbes), fundamentalmente dos: elaborar leyes y castigar a los infractores:

 “Esto es lo que saca a los hombres del estado de naturaleza: el hecho de establecer un juez con autoridad para decidir todas las disputas y reparar todos los daños que pueda sufrir un miembro cualquiera de la misma. Ese juez es el poder legislativo”.  
(Locke. Segundo Tratado sobre el gobierno civil, 7, 89)

En efecto, Locke propone un Estado constituido por dos poderes[1]:

 –  Poder legislativo. Se trata del poder supremo. Su función es promulgar las leyes. Son los individuos, la sociedad civil, los que eligen a sus legisladores. Incluye, para Locke, el poder judicial.

 –  Poder ejecutivo. Subordinado al poder legislativo, es el encargado de hacer ejecutar y respetar las leyes. Incluye el poder federativo, es decir, el que determina la relación con otros Estados (establecer alianzas y acuerdos, declarar la guerra para preservar a la comunidad, o firmar la paz).

Esta cesión de poder no es, sin embargo, perpetua ni irrevocable, como lo era en la teoría política de Hobbes. Los dos poderes deben siempre actuar en función del bien del pueblo, y deben ser controlados por los ciudadanos para evitar posibles abusos de poder que atenten contra las libertades individuales. Locke reconoce así el derecho a la rebelión si los gobernantes no cumplen con lo pactado.

En esto consiste el contrato social de Locke. El modelo político que está proponiendo es el Liberalismo: un sistema político donde los individuos eligen a sus gobernantes, y éstos tienen como misión garantizar el cumplimiento de los derechos individuales (naturales) y mantener el orden social. Como vemos, la función del Estado está muy limitada, reducida a lo esencial: el Estado debe limitarse a proteger la libertad de los individuos, de manera que la sociedad civil conserva la mayoría de sus derechos naturales. Locke es, asimismo, un gran defensor de la tolerancia. Considera la libertad de pensamiento un derecho inalienable del ser humano.


[1] Locke se acerca con esta idea a la doctrina de la división de poderes que hará famosa Montesquieu, en 1748, en su obra Del espíritu de las leyes.

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Publicado 03/17/2011 por sekelcastillofilosofiayciudadania en TEMAS

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